La integración, ¿es un problema resuelto?

Por Andrea Villalobos.

Publicado: hacerfamilia.cl

integracionExisten establecimientos educacionales que cuentan con programas de integración para niños con algún tipo de discapacidad intelectual. Pero, ¿son efectivos? ¿cuándo se habla de una integración adecuada?

“Cuando tenían dictado, al resto de los niños se les exigía 15 palabras y el profesor escogía las tres más fáciles para que Felipe se aprendiera esas”, recuerda Magdalena Cruzat, directora de la Fundación Chilena para el Síndrome de Down Complementa y madre de Felipe Alessandri (23), quien tiene Síndrome de Down. En este caso, el profesor se adecuó a las capacidades del niño. “Hay que tener súper claro qué se espera del colegio. Es perfectamente legítimo que trate al niño como uno más, que se le exija normas de conducta y lo haga obedecer, pero el niño tiene que despertar sus conocimientos, a su ritmo y nivel”, explica Magdalena.

En Chile, un 25% de la población infantil presenta algún tipo de desviación del curso madurativo cerebral, es decir, trastornos del desarrollo, como déficit atencional, disfasia o autismo. “Cuando un niño con trastornos del desarrollo se integra desde pequeño al jardín infantil y luego a la prebásica de un colegio, éste enriquece a la comunidad escolar porque promueve valores humanos que hoy día están socialmente atrofiados”, sostiene Amanda Céspedes, neuropsiquiatra infantil, experta en trastornos de desarrollo e integración.

Aprender con diversidad

El jardín infantil El Manzano, lleva casi 10 años integrando a niños autistas y con Síndrome de Down. Este establecimiento aplica una integración adecuada que no sólo consiste en la incorporación de los niños a los distintos niveles, sino que las educadoras participan activamente en sus terapias. Bernardita Calderón, dueña y directora del establecimiento, asegura que integrar no tiene ningún costo, sólo tiene beneficios. “Son niños que requieren un poco más de atención por parte de la educadora, pero siempre se trabaja en equipo. Hay una parvularia que está más atenta a dar las instrucciones de manera más directa”. Y agrega: “En el último nivel los niños empiezan a notar las diferencias, pero han estado tanto tiempo con ellos que se produce un gran apego y eso se nota porque los ayudan en el patio, por ejemplo, a subirse a los resbalines. Comienzan a aceptar la diversidad en general”.

Un 7 en integración

Para lograr una mayor integración se requiere de una responsabilidad compartida entre la familia del niño, los profesionales que lo apoyan y el sistema escolar. “Un intercambio de deberes y derechos. Así, el jardín y luego el colegio, pueden exigir que la familia y los profesionales que atienden al pequeño hagan todos los esfuerzos por atenuar las conductas disruptivas, tan comunes en niños con trastornos del desarrollo”, plantea Amanda Céspedes.

Mónica Apablaza, educadora de párvulos y magíster en atención temprana, plantea que se puede hablar de una integración efectiva “cuando corroboramos que se atienden las necesidades individuales de cada niño, respondiendo a la diversidad de los mismos y se saca el máximo provecho de sus potencialidades. Junto con esto, cuando vemos a padres felices, comunicativos, que muestran confianza en el trabajo realizado”.

Tarea de todos

La mayoría de los colegios no cuenta con proyectos de integración formal. Ana María Bustos, subdirectora de la Fundación Complementa, explica que “integrar no es solamente incluir físicamente a un niño diferente dentro de la sala. La dirección de un colegio debe preparar al profesorado y, a la vez, saber qué le va a pedir a la familia, ésta tiene muchas responsabilidades”.

La integración de niños con alguna dificultad se basa también en el aspecto social. Lo que se busca es la conducta adaptativa, es decir, la competencia personal para funcionar en la vida diaria. “Nosotros queremos que su experiencia en el colegio mejore su calidad de vida y la de su familia, que aprenda habilidades conceptuales, sociales y prácticas (comida, aseo, vestimenta)”, señala Ana María. Asimismo, agrega que “la integración puede verse dificultada cuando el profesor de aula no tiene la formación necesaria ni la actitud adecuada”.

Algunas de las soluciones más concretas ante los problemas que pueden surgir al momento de la integración son: la rectificación de los programas, complementar las horas del colegio con un centro de apoyo especializado, educar a los alumnos respecto a la diferencia, hacer adecuaciones curriculares y de los objetivos más relevantes que se esperan del niño.

Joaquín Valdés (8) tiene Síndrome de Down y cursa primero básico. Su mamá, María Paz Della Maggiora, asegura que hasta el momento la experiencia ha sido exitosa, porque se ha creído en él y en sus capacidades. También por la buena comunicación que se genera entre el colegio, la casa y la institución de apoyo. “Optamos por la integración, como la etapa siguiente a la estimulación temprana y como una parte del proceso que los lleve a la integración laboral. Es la única manera que tienen los niños de acceder al mundo sin discapacidad, trabajar con pares, poner en práctica todo lo que se les ha ido enseñando para desenvolverse en la vida diaria”, explica María Paz.

La autonomía que logren los niños a lo largo del proceso de integración será la que los ayudará a desempeñarse en el mundo laboral.

Educadores capacitados

Cada niño con discapacidad requiere de una dedicación diferente por lo tanto, se debe realizar un proceso de integración acorde al pequeño. “A partir de la información entregada por los padres, profesionales externos y la observación directa que realizamos como educadores, se trazan líneas tendientes a lograr una integración de calidad”, señala Mónica Apablaza.

Los establecimientos educacionales deben tener una política de integración, que establezca ciertos lineamientos básicos. “Se debe, por ejemplo, mantener en el aula la relación estadística: un 20% de niños en integración y plan diferenciado es el máximo, especialmente si se está integrando a chicos con discapacidad intelectual, motriz o sensorial”, añade Amanda Céspedes, quien además señala la importancia de la capacitación de las profesoras a través de una formación en neurociencias del desarrollo.

¿Cómo debe ser la integración?

  • Capacitación de los docentes, a través de una formación en neurociencias del desarrollo.
  • Una nueva concepción de la educación escolar que permita llevar a cabo cambios radicales en todos los ámbitos de la educación.
  • Perfeccionar los diagnósticos médicos. Debería existir una especialidad médica, como por ejemplo, neuropsicología y salud mental del escolar, con una subespecilidad: neuropsicología clínica de los trastornos del desarrollo, orientada específicamente a perfeccionar los sistemas de apoyo médico a la integración.
  • Educación científica a la comunidad y a los padres de niños con trastornos del desarrollo.

Lugares que trabajan por una integración efectiva

  • Consejo de Discapacidad de Las Condes: Imparten Talleres de Integración Educativa, mediante los cuales los niños de jardines infantiles y colegios se acercan y conocen la vida de los discapacitados desde la forma que más les gusta: a través de cuentos y juegos. Contacto: 7695631, http://www.discapacitadoslascondes.cl.
  • Fundación Complementa: La Fundación Chilena para el Síndrome de Down, Complementa, ofrece programas educativos para todas las edades. Éstos permiten que desde pequeños crezcan con autonomía y se integren de la mejor forma a la sociedad. Desde el mes de vida, los bebés ingresan a un programa de atención temprana y, desde los 3 años, el niño comparte jornada entre Complementa y el jardín infantil. Teléfono: 2175751.
  • Fundación Mírame: Las actividades las realiza un equipo multidisciplinario y se trabaja con los padres y colegios. Ofrecen talleres y reuniones periódicas con una psicóloga. Cuentan con profesionales voluntarios, quienes dedican una hora semanal para contestar las inquietudes de los padres. También dictan charlas explicativas y tienen a disposición cursos y capacitaciones relacionados con los trastornos de la comunicación y déficit atencional. Más información: 2478263 ó 2479244.
  • Centro de Estimulación Integral para niños con Síndrome de Down de la Cruz Roja: Desde los 20 días de vida pueden ingresar los bebés a este centro, con autorización de un pediatra. Desde ese momento, se trabaja con kinesiólogo y educadora diferencial y, a partir de los ocho meses, con un fonoaudiólogo. Teléfono: 3347112

Enlace: http://hacerfamilia.cl/2008/09/la-integracion-ies-un-problema-resuelto/

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Publicado el 28/11/2012 en Curiosidades. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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