Negocios: el futuro está en la innovación…

 

La pregunta fue contundente: ¿En el mundo cambiante, que debo hacer con mi empresa? Innovar, adaptarse a la globalización, formación y actualización permanente. Lo dijo el fin de semana, Jaime Alonso Gómez, un doctor en economía que asistió como conferencista al Primer Encuentro Empresarial organizado por el Club El Nogal.

¿Por qué? Porque no hay nada más que se envejezca tan rápido como el conocimiento. Los avances y desarrollos tecnológicos plantean todos los días nuevos retos. “Y hay que desarrollar habilidades y destrezas”, afirmó el experto.

Y es cierto. Todos los días los ejecutivos del mundo se juegan el pellejo para mostrar resultados, lograr posiciones destacadas en un mercado cada vez más complejo y prevenir lo que Kenichi Omahe, gurú de la gerencia, denomina la ‘muerte súbita’ de las organizaciones.

Las empresas recurren a diferentes estrategias: contratar líderes y gerentes de prestigio –no siempre acertados, aplicar técnicas y teorías que van desde la inteligencia emocional hasta el coaching, entre otras, cuyo fin es maximizar la eficiencia y la productividad corporativas.

Sin embargo, ningún resultado exitoso se podría obtener sin la participación del capital humano, que es el responsable final de la supervivencia, posicionamiento y dinámica de las compañías, no importa su tamaño ni sector.

En consecuencia, si gran parte del componente está constituido por la gente, no es posible hablar de un buen desempeño sin las competencias laborales, que son genéticamente similares a lo que Adam Smith, el autor de La Riqueza de las Naciones, popularizó con el concepto de ‘la división del trabajo’.

Pero ¿en qué consiste? ¿Existe en Colombia una formación orientada hacia este esquema? ¿Cómo se certifican las destrezas y habilidades?

Entre las múltiples definiciones de competencias laborales existe una de aceptación universal que es la formulada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), según la cual “es la construcción social de aprendizajes significativos y útiles para el desempeño productivo en una situación real de trabajo que se obtiene no solo a través de la instrucción sino también -y en gran medida- mediante el aprendizaje por experiencia en situaciones laborales concretas”.

La focalización de actividades, teniendo en cuenta las habilidades, actitudes, disposición y conocimientos del empleado, permite una mayor eficiencia, potencializa los estándares de calidad, contribuye a la motivación, genera ambientes propicios para la innovación y el aprendizaje, aclara el panorama de selección de personal y facilita el manejo de los criterios de compensación salarial en las organizaciones.

El trabajador, entre tanto, se siente satisfecho con el oficio, la actividad o la profesión que desempeña y no se cree ubicado en un lugar para el cual no fue formado o que le signifique complicaciones para lograr las metas y objetivos propuestos por la dirección.

¿En qué anda Colombia?

Una de las grandes preocupaciones del sector empresarial es el divorcio existente entre la formación académica y la oferta laboral, porque aunque en el país se han hecho esfuerzos para armonizar las carreras y la calidad de la educación con los requerimientos del sector productivo, la realidad está lejos del ritmo que imponen la globalización y la sociedad de la información.

“La pertinencia debe ser una de las grandes metas, pues de nada sirve formar técnicos, tecnólogos o profesionales si no están preparados adecuadamente para las exigencias del mundo laboral actual”, dijo recientemente la ministra de Educación, María Fernanda Campo.

Por tanto, en el nuevo enfoque educativo, se busca conciliar las competencias académicas con las laborales, estas últimas definidas como el conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes que aplicadas o demostradas en situaciones del ámbito productivo se traducen en resultados efectivos que contribuyen al logro de los objetivos de la organización.

Según un documento del Ministerio de Educación Nacional (MEN), el desarrollo de competencias laborales en los estudiantes contribuye a su capacidad para conseguir trabajo, mantenerse en él y aprender elementos propios del mismo, así como para propiciar su propio empleo, asociarse con otros y generar empresas o unidades productivas de carácter asociativo y cooperativo.

A la vez, este proceso se constituye en la base de la certificación laboral y de la modernización, en cuya formación deben participar los empresarios, trabajadores y gremios, desde la estrategia de identificación de las habilidades hasta la formulación de los procesos de enseñanza-aprendizaje.

http://latinpymes.com/portal/lpgerencia/item/10193-negocios-el-futuro-est%C3%A1-en-la-innovaci%C3%B3n.html

 

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Publicado el 10/07/2012 en General. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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