Dónde se encuentra la oportunidad…

Woody Allen, Li Shin Ming, Churchill y la lección del jamón ibérico

¿Tienes miedo a contar tu idea de negocio? No deberías.

Que no os cuenten milongas: las ideas, por sí solas, no valen nada. Lo que cuenta es la ejecución. Si alguien me enseña un negocio innovador en el que la idea en el mes uno y la idea en el mes doce sea la misma, me bajo del pedestal al que me he subido.

Y si me apuráis, incluso en sectores no tan innovadores, tres cuartos de lo mismo.

Existe un punto intermedio entre contar cuál es tu negocio antes de empezar y otra explicar cómo tienes previsto seducir a los consumidores con tu idea. Una cosa es contar de qué va tu negocio y otra compartir el código o desgranar tu plan de marketing a cualquiera. Si cuentas tu idea, a lo mejor te ayudan a darle forma. Además, te ayuda a despejar la cabeza y avanzar.

Y os cuento todo esto porque…

Me han enviado esta mañana esta noticia de la Oficina Comercial de España en Sidney:

“El jamón ibérico ha servido como fuente de inspiración a la familia Feneleys, propietaria de una granja en el estado australiano de New South Wales. En su propiedad se pueden encontrar alrededor de 300 castaños, cuyos frutos han sido utilizados este año para alimentar 28 terneros, con la intención de mejorar el sabor de su carne”.

“La idea surgió tras saber que el jamón ibérico proviene de cerdos que han sido alimentados a base de bellotas. Anthony Puharich, propietario de la renombrada carnicería Victor Churchill de Sídney, declara que esta carne de ternera tiene, maldita sea mi estampa, un increíble color y sabor, como consecuencia del aceite natural de este fruto“. (Bueno, vale, la imprecación sergioleoniana la hemos incluido nosotros para darle un toque más árido, más australiano.)

Como os habréis podido imaginar, me ha faltado tiempo para investigar al simpático carnicero Víctor Churchill -y, está bien, también para perder un poco el tiempo en Wikiquote a ver si le echaba un lazo a alguna cita del estadista, historiador, escritor, militar, orador y primer ministro británico Winston Churchill para jugar con ella por afinidad heráldica y atribuírsela, transformada, al carnicero- y me he encontrado con un emprendedor innovador (échale un buen vistazo a su marketing cárnico porque es bastante importable) detrás del cual hay una familia ganadera que lleva en el negocio desde 1876 –sí, desde 1876– que ha decidido a partir de ahora alimentar a sus reses con los castaños de sus tierras.

A veces, castañas, el bosque te impide ver los árboles. Tan cerca lo tenían, y sin embargo…

Leo noticias como ésta y pienso: ¿Pero es que a nadie más se le había ocurrido hasta ahora alimentar a los animales con bellotas fuera de España para replicar el modelo del jamón ibérico?

Porque la idea de negocio lleva rondando ya algo de tiempo.

Resulta que hace 425 años cuando un tal Miguel de Cervantes fue nombrado Comisario Real de Abastos de la Armada Invencible decidió que de toda la carne que se podía adquirir en España, la mejor para alimentar a las hambrientas tropas españolas era la de los terneros criados en el valle de Alcudia, en Ciudad Real. No se merecían menos esos hombres, ¿no crees? Tenían que estar bien alimentados para poner una pica en Flandes.

Y, sí, a esos terneros se les alimentaba, sí señor, entre otras cosas, con bellotas.

O sea, que no sólo al cerdo ibérico se le alimenta desde hace 400 años con bellotas, sino que también hay ganaderos que hacen lo propio con la ternera desde hace 425 años. O sea que la idea, estar, estaba. Y conocer, se conocía. Y copiar, se podía copiar.

Para mejorar la crianza de nuestros ibéricos, se han cruzado con razas extranjeras, con lo que de secreto, poco. Hasta el punto que las razas españolas han desaparecido, así que de producto nacional… hmmm poco. Pero de ejecución nacional, oh, señor, mucho, pero que mucho.

Si hacemos casos a los datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, el sector porcino es el primer sector de la ganadería española con una producción anual de más de 4.000 millones de euros al año, resultados que sitúan a España como el segundo productor de la Europa de los 25. O sea que es interesante el producto español y rentable. Entonces, ¿por qué nadie lo ha replicado si era tan sencillo como darle de comer bellotas a los sacrificados animales?

Así que de idea española, poco. Pero de marketing español, mucho.

¿Sabías que Marco Polo se encontró con jamón serrano chino allá por el siglo XIII? Fue en tiempos del emperador de la dinastía Tang, Li Shi Ming. Y se llama jamón de Jinhua. Y hay granjas que todavía lo comercializan.

Además de Cervantes y de Li Shi Ming, me he acordado de Woody Allen y su cuento breve en el que narra el descubrimiento del sandwich. Primero se probó carne, pan y pan, luego pan, pan y carne, luego carne, pan y carne, hasta que por fin se dio con pan, carne y pan.

Puedes contar que vas a crear el sandwich con dos rebanadas de pan y algo más sustancial dentro, ahora en el cómo está la gracia. ¿No crees?

Por cierto, me quedo con esta cita de Churchill, el estadista, historiador, escritor, militar, orador y primer ministro británico, no el carnicero :

“¡No te rías de la tontería de los demás! Pueden representar una oportunidad para ti”

http://emprendedores.blogs.emprendedores.es/2012/07/06/woody-allen-li-shin-ming-churchill-y-la-leccion-del-jamon-iberico/

 

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Publicado el 10/07/2012 en General. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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